sábado, 16 de julio de 2011


Esta semana llego a la escritura de esta columna saturada de escribir en el ordenador y ebria de ocurrencias que no van a ninguna parte.
Quiero escribir, pero no se me ocurre nada, y escribo lo que estoy escribiendo, es decir , nada, aunque ciertamente no es nada, es algo.
Escribo lo que en este momento se posa en mi mente. Escribir no es nada fácil, a veces necesito un diccionario, o la propia gramática, incluso ciertas personas pueden echarme una mano, aunque sin ser conscientes de ello, pero en esencia, me suelo apañar sola.
Nadie me obliga a escribir, pero lo hago incluso cuando no tengo nada que contar, como ahora.
Hoy es un día muerto, de esos días que... ni fú ni fá, ni sí ni no... un día como otro cualquiera, sin nada nuevo, sin sorpresas... un día tonto, un día simple, un día de esos que realmente podría prescindir de él, nada nuevo, nada bueno, nada malo, nada en mi mente, nada en mis manos.
Pero os lo cuento, aquí lo plasmo, y así mato el tiempo, espero que os guste, son mis pensamientos, y ya ves, sin planteármelo, ya he escrito un fragmento.
Ciertamente también necesitamos días como éste.

sábado, 21 de mayo de 2011

Pre-Romería


Ya está casi todo listo, que no se olvide ningún detalle, la flor, los pendientes, la pulsera, la medalla de la Virgen... tengo que probarme el traje de flamenca, y comprarme unos zapatos cómodos, tengo que hacer una lista de cosas que tengo que llevarme, todo debe estar a punto, se acerca EL GRAN DÍA...
Como todos sabemos, la imagen de la Virgen de Aguas Santas es muy chiquetita (tan sólo 11 cm) algo que recrea la sevillana típica que solemos cantar los villaverderos:
"Eres chiquita en la tierra pero muy grande en el cielo
y te tienen por patrona del pueblo villaverdero..."
Y fíjate si es cierto, que el día del Convento es un sólo día, pero ciertamente lo agrandamos y agrandamos y prácticamente nos dura un mes, porque desde que empieza el mes de mayo y empezamos con los preparativos, estamos disfrutando de nuestra romería.
Es un día muy emotivo, por ello te sueles acordar de la gente que ya no está entre nosotros, yo tengo la gran suerte de poder vivir la romería del Convento de la misma manera que cuando era una niña, compartiéndola con los mismos amigos, con la misma gente. Ojalá sigamos así muchos años, porque si no, nunca sería lo mismo. Hay una sevillana preciosa que dice algo así:
"Un recuerdo pal ausente,
pa tu mare y pa la mía
¡Ave, Ave María!"
El canto popular más típico de nuestra tierra son las sevillanas, y puesto que este tipo de coplas es el más abundante de los dedicados a la Virgen de Aguas Santas, me gustaría terminar esta entrada con la letra de una de ellas:
"En los caminos del cielo
también están los senderos
pa que vayan al Convento
todos los villaverderos
Y me ha dicho el carretero
que cuando la luna asoma
se oye decir a un lucero
Aguas Santas chiquetita
no sabes lo que te quiero."
Desde aquí quiero desearos a todos que paseis una buena romería del Convento 2011.

lunes, 18 de abril de 2011

Una siesta entrañable


Acomodada en mi sofá y después de un copioso almuerzo, me encuentro en una lucha constante por intentar alzar mis párpados que se esfuerzan por cerrarse a toda costa. Logro mantenerlos entreabiertos y diviso un camino, un camino largo, recto, y por más que esfuerzo la vista no logro la vista para alcanzar el final de ese trayecto, no puedo, no puedo verlo, quiero y no puedo... ¿Hacia dónde irá ese camino?
Me veo a mí misma, pero soy muy pequeña, soy una niña, voy con una mochila en la espalda y un osito de peluche en la mano. Voy caminando lentamente, sin pausa pero sin prisas, mirando al fondo pero... ¿Hacia dónde me llevará ese camino?
Atravieso la calle Duque de Montemar, en el barrio de la Macarena, veo a Sor Petronila, a la hermana Dulce, el colegio de las Carmelitas, a mi amiga Mª del Prado, veo a mis padres esperándome el viernes a la puerta del colegio en un Opel Corsa gris metalizado, para dirigirnos al pueblo, a casa de los abuelos, recuerdo lo bien que me lo pasaba allí, jugando con mis amigas y primas en la calle o en la plaza, algo que en la ciudad era algo impensable para mí. Recuerdo cómo me despertaba los domingos con la mirada triste porque sabía que teníamos que regresar y no había otra opción.
Pero un día llegó el momento más esperado y deseado por mí: ¡Nos íbamos a vivir allí! Recuerdo cuando llegó el camión de la mudanza a la casa del pueblo y coloqué nerviosa todas mis cosas en la que yo quise que fuese mi habitación, y la primera noche que pasamos allí, que apenas dormí. Mis primeros días de colegio, un poco difíciles, eso sí, porque ciertamente los grupos de amigos ya estaban hechos de un año para otro, y porque yo era un poco el centro de atención, , yo era "la nueva", "la niña de Sevilla"... Pero que gracias a Dolores, Alicia, Chelo, Amalia Esther, Agüi... todo fué muy llevadero. Muchas gracias a todas desde aquí por vuestra amistad, amistad que a día de hoy mantengo y espero que dure toda la vida.
Entonces me desperté, pensando que en ese mismo instante me había quedado dormida, pero no fué así, porque ciertamente ya había transcurrido casi una hora. Como en otras ocasiones, me entusiasmó la idea de ser consciente de lo que estaba soñando y sentí como si fuese un personaje de ficción pero a la vez de carne y hueso. Por ello, cerré de nuevo los ojos y empecé a guiar a mi mente para seguir recordando "buenos momentos".
Por fin supe hacia dónde iba ese camino. Ese tramo del trayecto: mi infancia y el camino: mi propia vida.
Continuará...

sábado, 26 de marzo de 2011

Lo que es la vida...


Nos pasamos la vida concursando, compitiendo, incluso desde antes de nacer, pues ya los espermatozoides luchan contra miles de contrincantes para ganar la carrera y llegar el primero al óvulo.

Una vez que entramos en el colegio, la competición se convierte en nuestro día a día. Queremos sacar más nota que nuestros compañeros para enorgullercernos de nosotros mismos, siempre queremos ganar en los juegos de mesa, en el deporte (aunque ciertamente éste no es mi caso, pues siempre he sido consciente de que en el deporte no tenía nada que hacer), queremos que nuestro equipo de fútbol favorito gane y sea el mejor...

Seguidamente terminas la carrera universitaria, y crees que has llegado a la meta: "JAJAJA!!! Sales de la universidad y ahora realmente es cuando empieza la verdadera carrera para ver quién llega antes, pues te ves obligada a prepararte unas oposiciones, y... ¡Dios mío! ese tramo del camino de la vida puedo decir que es verdaderamente duro, amargo y lleno de obstáculos. Eso sí que es una verdadera competición mental despiadada, pues ves que está en juego tu futuro, y quieres ser la mejor.

Haga una lo que haga, se dedique a lo que se dedique, está siempre concursando o compitiendo, porque la vida la hemos estructurado así, como un concurso o una competición.

Si buscas un trabajo y entregas el currículum, éste ha de ser el más completo de todos, tienes que tener la mejor formación y la mayor experiencia.

Pero lo peor de todo es, que incluso cuando no tenemos a nadie para competir, lo hacemos contra nosotros mismos, queriendo ser cada día mejores que el anterior, avivando de esta manera nuestra ambición y nuestra autoestima hipnotizándonos ante el espejo: "Tú puedes aspirar a más, tú puedes llegar más lejos, tú puedes, tú puedes, tú puedes..."

Lo que es la vida... que nos pasamos la vida compitiendo para el día menos pensado morirnos. Es por ello que desde aquí os hago un llamamiento para que disfrutéis más de la vida, dejad de demostrarle al mundo lo que valéis, TÚ eres un ser valioso por ti mismo, y no tienes que demostrárselo a nadie, ni siquiera a ti mismo. Vive tu vida que sólo tienes ésta, CARPE DIEM!!! Llega a la meta que te de la gana, a tu ritmo y a tu manera, diseña tus propios sueños, disfrútalos, y llévalos a cabo como quieras y como puedas, y si no es posible, ¡NO PASA NADA!
Hasta pronto!!!

sábado, 19 de marzo de 2011

GRACIAS POR LA MÚSICA


Me encanta la música, desde niña, desde que tengo uso de razón. Siempre me acompaña, día a día, en todo momento.

La música nos transmite y genera emociones, al igual que nos sucede con un cuento o con un poema: me hace llorar, me hace amar, me hace reir, me hace sentir eufórica o melancólica. Es por ello que elijo una música determinada para cuando salgo de fiesta, para cuando estoy en la soledad de mi sofá...

Es increible cómo la música tiene la capacidad de trasladarnos en el espacio y en el tiempo, pues una canción determinada puede hacernos recordar momentos concretos que ya no se te olvidan en toda la vida. Por ejemplo, a mí la canción "Quisiera ser un pez" de Juan Luis Guerra siempre me traslada a aquel viaje de fin de curso que hice a Asturias y a Santander en 8º de EGB, y lo mismo me sucede con innumerables melodías.

Adoro la música, no podría vivir sin ella, me encanta escucharla y practicarla, porque ciertamente, me encanta cantar. Como soy filóloga, me gustaría hacer una pequeña analogía entre la música y el lenguaje. Pienso que con la música viene a suceder algo parecido a lo que ocurre con el lenguaje: alguien sin saber nada de gramática puede hablar con absoluta corrección una lengua, puede ser un gran poeta o puede expresar sus pensamientos o emociones con soltura a través de la palabra. Los hablantes conocen, sin ser realmente conscientes de ello, las reglas gramaticales del lenguaje. Con la música sucede lo mismo, porque yo, sin conocer conscientemente las "reglas" según actúa, puedo perfectamente hacerle el alto a una canción, o el bajo, o una segunda voz...
Finalizando con esta reflexión, os recomiendo que escucheis la canción de ABBA "Gracias por la música". ¡Hasta pronto!

domingo, 13 de marzo de 2011

Con la cara lavada


Hoy me he levantado contenta, con mucha ilusión, muy serena, deseosa de conocer el día que se presenta ante mis ojos. No tengo prisa, me asomo a la ventana para vislumbrar el tiempo que hace. Tengo un dilema: ¿Me ducho antes o después de desayunar? ¡Ojalá todos los problemas de la vida fueran así! Decido ducharme, tranquilamente, me visto con un atuendo cómodo, para seguidamente disfrutar de un buen desayuno mientras dibujo en mi mente lo que sería para mí un día perfecto y... me decido llevarlo a cabo.
Salgo a la calle y miro al cielo esperando que los rayos del sol se posen en mi cara pálida, recién lavada, pero mi gozo en un pozo, pues no es así. Llueve. Qué gustazo pensar: "Día sin planes ¿Qué hago?" después de una semana dura, acogida a horarios y obligaciones.
Voy a disfrutar de este momento...