sábado, 21 de mayo de 2011

Pre-Romería


Ya está casi todo listo, que no se olvide ningún detalle, la flor, los pendientes, la pulsera, la medalla de la Virgen... tengo que probarme el traje de flamenca, y comprarme unos zapatos cómodos, tengo que hacer una lista de cosas que tengo que llevarme, todo debe estar a punto, se acerca EL GRAN DÍA...
Como todos sabemos, la imagen de la Virgen de Aguas Santas es muy chiquetita (tan sólo 11 cm) algo que recrea la sevillana típica que solemos cantar los villaverderos:
"Eres chiquita en la tierra pero muy grande en el cielo
y te tienen por patrona del pueblo villaverdero..."
Y fíjate si es cierto, que el día del Convento es un sólo día, pero ciertamente lo agrandamos y agrandamos y prácticamente nos dura un mes, porque desde que empieza el mes de mayo y empezamos con los preparativos, estamos disfrutando de nuestra romería.
Es un día muy emotivo, por ello te sueles acordar de la gente que ya no está entre nosotros, yo tengo la gran suerte de poder vivir la romería del Convento de la misma manera que cuando era una niña, compartiéndola con los mismos amigos, con la misma gente. Ojalá sigamos así muchos años, porque si no, nunca sería lo mismo. Hay una sevillana preciosa que dice algo así:
"Un recuerdo pal ausente,
pa tu mare y pa la mía
¡Ave, Ave María!"
El canto popular más típico de nuestra tierra son las sevillanas, y puesto que este tipo de coplas es el más abundante de los dedicados a la Virgen de Aguas Santas, me gustaría terminar esta entrada con la letra de una de ellas:
"En los caminos del cielo
también están los senderos
pa que vayan al Convento
todos los villaverderos
Y me ha dicho el carretero
que cuando la luna asoma
se oye decir a un lucero
Aguas Santas chiquetita
no sabes lo que te quiero."
Desde aquí quiero desearos a todos que paseis una buena romería del Convento 2011.

lunes, 18 de abril de 2011

Una siesta entrañable


Acomodada en mi sofá y después de un copioso almuerzo, me encuentro en una lucha constante por intentar alzar mis párpados que se esfuerzan por cerrarse a toda costa. Logro mantenerlos entreabiertos y diviso un camino, un camino largo, recto, y por más que esfuerzo la vista no logro la vista para alcanzar el final de ese trayecto, no puedo, no puedo verlo, quiero y no puedo... ¿Hacia dónde irá ese camino?
Me veo a mí misma, pero soy muy pequeña, soy una niña, voy con una mochila en la espalda y un osito de peluche en la mano. Voy caminando lentamente, sin pausa pero sin prisas, mirando al fondo pero... ¿Hacia dónde me llevará ese camino?
Atravieso la calle Duque de Montemar, en el barrio de la Macarena, veo a Sor Petronila, a la hermana Dulce, el colegio de las Carmelitas, a mi amiga Mª del Prado, veo a mis padres esperándome el viernes a la puerta del colegio en un Opel Corsa gris metalizado, para dirigirnos al pueblo, a casa de los abuelos, recuerdo lo bien que me lo pasaba allí, jugando con mis amigas y primas en la calle o en la plaza, algo que en la ciudad era algo impensable para mí. Recuerdo cómo me despertaba los domingos con la mirada triste porque sabía que teníamos que regresar y no había otra opción.
Pero un día llegó el momento más esperado y deseado por mí: ¡Nos íbamos a vivir allí! Recuerdo cuando llegó el camión de la mudanza a la casa del pueblo y coloqué nerviosa todas mis cosas en la que yo quise que fuese mi habitación, y la primera noche que pasamos allí, que apenas dormí. Mis primeros días de colegio, un poco difíciles, eso sí, porque ciertamente los grupos de amigos ya estaban hechos de un año para otro, y porque yo era un poco el centro de atención, , yo era "la nueva", "la niña de Sevilla"... Pero que gracias a Dolores, Alicia, Chelo, Amalia Esther, Agüi... todo fué muy llevadero. Muchas gracias a todas desde aquí por vuestra amistad, amistad que a día de hoy mantengo y espero que dure toda la vida.
Entonces me desperté, pensando que en ese mismo instante me había quedado dormida, pero no fué así, porque ciertamente ya había transcurrido casi una hora. Como en otras ocasiones, me entusiasmó la idea de ser consciente de lo que estaba soñando y sentí como si fuese un personaje de ficción pero a la vez de carne y hueso. Por ello, cerré de nuevo los ojos y empecé a guiar a mi mente para seguir recordando "buenos momentos".
Por fin supe hacia dónde iba ese camino. Ese tramo del trayecto: mi infancia y el camino: mi propia vida.
Continuará...

sábado, 26 de marzo de 2011

Lo que es la vida...


Nos pasamos la vida concursando, compitiendo, incluso desde antes de nacer, pues ya los espermatozoides luchan contra miles de contrincantes para ganar la carrera y llegar el primero al óvulo.

Una vez que entramos en el colegio, la competición se convierte en nuestro día a día. Queremos sacar más nota que nuestros compañeros para enorgullercernos de nosotros mismos, siempre queremos ganar en los juegos de mesa, en el deporte (aunque ciertamente éste no es mi caso, pues siempre he sido consciente de que en el deporte no tenía nada que hacer), queremos que nuestro equipo de fútbol favorito gane y sea el mejor...

Seguidamente terminas la carrera universitaria, y crees que has llegado a la meta: "JAJAJA!!! Sales de la universidad y ahora realmente es cuando empieza la verdadera carrera para ver quién llega antes, pues te ves obligada a prepararte unas oposiciones, y... ¡Dios mío! ese tramo del camino de la vida puedo decir que es verdaderamente duro, amargo y lleno de obstáculos. Eso sí que es una verdadera competición mental despiadada, pues ves que está en juego tu futuro, y quieres ser la mejor.

Haga una lo que haga, se dedique a lo que se dedique, está siempre concursando o compitiendo, porque la vida la hemos estructurado así, como un concurso o una competición.

Si buscas un trabajo y entregas el currículum, éste ha de ser el más completo de todos, tienes que tener la mejor formación y la mayor experiencia.

Pero lo peor de todo es, que incluso cuando no tenemos a nadie para competir, lo hacemos contra nosotros mismos, queriendo ser cada día mejores que el anterior, avivando de esta manera nuestra ambición y nuestra autoestima hipnotizándonos ante el espejo: "Tú puedes aspirar a más, tú puedes llegar más lejos, tú puedes, tú puedes, tú puedes..."

Lo que es la vida... que nos pasamos la vida compitiendo para el día menos pensado morirnos. Es por ello que desde aquí os hago un llamamiento para que disfrutéis más de la vida, dejad de demostrarle al mundo lo que valéis, TÚ eres un ser valioso por ti mismo, y no tienes que demostrárselo a nadie, ni siquiera a ti mismo. Vive tu vida que sólo tienes ésta, CARPE DIEM!!! Llega a la meta que te de la gana, a tu ritmo y a tu manera, diseña tus propios sueños, disfrútalos, y llévalos a cabo como quieras y como puedas, y si no es posible, ¡NO PASA NADA!
Hasta pronto!!!

sábado, 19 de marzo de 2011

GRACIAS POR LA MÚSICA


Me encanta la música, desde niña, desde que tengo uso de razón. Siempre me acompaña, día a día, en todo momento.

La música nos transmite y genera emociones, al igual que nos sucede con un cuento o con un poema: me hace llorar, me hace amar, me hace reir, me hace sentir eufórica o melancólica. Es por ello que elijo una música determinada para cuando salgo de fiesta, para cuando estoy en la soledad de mi sofá...

Es increible cómo la música tiene la capacidad de trasladarnos en el espacio y en el tiempo, pues una canción determinada puede hacernos recordar momentos concretos que ya no se te olvidan en toda la vida. Por ejemplo, a mí la canción "Quisiera ser un pez" de Juan Luis Guerra siempre me traslada a aquel viaje de fin de curso que hice a Asturias y a Santander en 8º de EGB, y lo mismo me sucede con innumerables melodías.

Adoro la música, no podría vivir sin ella, me encanta escucharla y practicarla, porque ciertamente, me encanta cantar. Como soy filóloga, me gustaría hacer una pequeña analogía entre la música y el lenguaje. Pienso que con la música viene a suceder algo parecido a lo que ocurre con el lenguaje: alguien sin saber nada de gramática puede hablar con absoluta corrección una lengua, puede ser un gran poeta o puede expresar sus pensamientos o emociones con soltura a través de la palabra. Los hablantes conocen, sin ser realmente conscientes de ello, las reglas gramaticales del lenguaje. Con la música sucede lo mismo, porque yo, sin conocer conscientemente las "reglas" según actúa, puedo perfectamente hacerle el alto a una canción, o el bajo, o una segunda voz...
Finalizando con esta reflexión, os recomiendo que escucheis la canción de ABBA "Gracias por la música". ¡Hasta pronto!

domingo, 13 de marzo de 2011

Con la cara lavada


Hoy me he levantado contenta, con mucha ilusión, muy serena, deseosa de conocer el día que se presenta ante mis ojos. No tengo prisa, me asomo a la ventana para vislumbrar el tiempo que hace. Tengo un dilema: ¿Me ducho antes o después de desayunar? ¡Ojalá todos los problemas de la vida fueran así! Decido ducharme, tranquilamente, me visto con un atuendo cómodo, para seguidamente disfrutar de un buen desayuno mientras dibujo en mi mente lo que sería para mí un día perfecto y... me decido llevarlo a cabo.
Salgo a la calle y miro al cielo esperando que los rayos del sol se posen en mi cara pálida, recién lavada, pero mi gozo en un pozo, pues no es así. Llueve. Qué gustazo pensar: "Día sin planes ¿Qué hago?" después de una semana dura, acogida a horarios y obligaciones.
Voy a disfrutar de este momento...

martes, 22 de febrero de 2011

Los sueños sueños son.


¡Hola amigos! Se que he tenido un poco abandonado mi blog, sin embargo, espero que durante mi ausencia, mis entradas anteriores les hayan sido de gran utilidad.

Con el blog me está pasando algo parecido a lo que te suele pasar con un viejo amigo al que no ves. Ese amigo en el que siempre piensas y que te dices a ti misma cada dia "de hoy no pasa y le llamo", y van pasando los dias, las semanas, y los meses y sigues sin llamar, pero con la idea en la cabeza, y al final, cuando te decides, no sabes ni qué decirle. Pues eso mismo me pasa con mi blog, pues muchas veces por falta de tiempo, otras por pereza... o simplemente por falta de ideas no me decido a trazar unas letras.

Hoy voy a hacerlo para contaros un sueño que se me repite con bastante asiduidad. Esta mañana me he levantado sobresaltada. Corría, y mientras más corría, más angustia sentía pues quería alcanzar algo con todas mis fuerzas y de ninguna de las maneras podía. Y ya ven, sin haberlo pensado, me ha salido un pareado. Tenía la extraña sensación de que quería moverme y no podía, quería gritar y... tampoco. Hasta que al final logré gritar y moverme quedándome aliviada, pero realmente me encontré en una situación en que no sabía con certeza si estaba dormida o despierta. Raro pero cierto.

He intentado informarme un poco al respecto leyendo, entre otros libros, el famoso Interpretación de los sueños de Sigmund Freud, y todos coinciden en que correr es un sueño bastante común, ya sea para prevenir alguna desgracia o para huir de un peligro, pero o no logramos avanzar, o el camino se haya cortado o aparecen abismos, u otros obstáculos que hay que superar. Si corres para escapar del peligro significa que vas a tener muchos problemas y vas a estar muy ocupado intentando resolverlos. Comentan que estos sueños, y doy fe de ello, suelen ir acompañados de una gran sensación angustiosa, y que reflejan una gran sensación de incertidumbre, miedos exagerados o estados de agotamiento nervioso. Y aconsejan que en caso de presentarse este sueño lo más prudente sería vigilar la salud, tanto física como emocional, cosa que no creo que sea necesario, pero en fin..., eso dicen.

La concepción de la vida como un sueño es muy antigua: existen referencias en el pensamiento hindú, en la mística persa, en los budistas, así como en la tradición judeo cristiana y en la filosofía griega. Según Platón, el hombre vive en un mundo de sueños, de tinieblas, cautivo en una cueva de la que sólo podrá liberarse tendiendo hacia el Bien. Únicamente entonces, el hombre desistirá de la materia y llegará a la luz.

Me gustaría citar la obra La vida es sueño de Pedro Calderón de la Barca, en la que el influjo de esta concepción platónica es evidente. Segismundo, en un principio vive dentro de una cárcel, de una caverna, donde permanece en la más completa oscuridad por el desconocimiento de sí mismo, y sólo cuando es capaz de saber quién es, consigue el triunfo, la luz. Como veo que ya me estoy yendo un poco por las ramas, voy a terminar esta entrada con un fragmento que me encanta de la citada obra:

Yo sueño que estoy aquí
destas prisiones cargado
y soñé que en otro estado
más lisonjero me ví
¿Qué es la vida? Un frenesí
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es tan pequeño:
que toda la vida es sueño
y los sueños, sueños son.